Actuar con responsabilidad: aprender del error a través de la dramatización
- Jorge Navarrete
- hace 1 hora
- 3 min de lectura
Una experiencia para aprender, actuar y reflexionar
¿Es posible aprender a reconocer nuestros errores por medio de una dramatización? Los estudiantes de séptimo de Educación General Básica demostraron que sí.
Como parte de la asignatura Lengua y Literatura, participaron en una actividad creativa orientada a fortalecer la expresión oral, la escucha activa y la práctica del valor institucional de la responsabilidad.
Durante la experiencia, el aula se convirtió en un pequeño escenario. A través de situaciones cercanas a su vida cotidiana, los estudiantes representaron acciones irresponsables, analizaron sus consecuencias y descubrieron la importancia de decir la verdad, pedir disculpas y corregir los errores a tiempo.

Seis situaciones, una misma enseñanza
El curso se organizó en seis grupos. Cada equipo recibió una situación diferente relacionada con decisiones que pueden presentarse en la vida diaria:
Fingir una enfermedad para no asistir a clases.
No cumplir con una tarea escolar.
Romper un objeto y ocultar lo ocurrido.
Escribir un mensaje ofensivo y negar la responsabilidad.
Gastar un dinero que no correspondía.
Descuidar el cuidado de una mascota.
A partir de estas situaciones, cada grupo preparó una breve dramatización con cinco personajes. En cada historia, el protagonista actuaba de manera irresponsable, mientras un familiar, amigo o compañero le ayudaba a reconocer su error mediante el diálogo, la comprensión y la reflexión.
Las escenas concluían con un momento importante: el protagonista aceptaba su falta, ofrecía disculpas y asumía el compromiso de corregir su conducta.

Cuando el aula se convirtió en escenario
Durante las presentaciones, los estudiantes asumieron diferentes personajes, memorizaron diálogos breves y expresaron emociones como preocupación, tristeza, arrepentimiento, enojo y alivio.
Cada grupo tuvo la oportunidad de presentar su historia frente a sus compañeros, utilizando el lenguaje oral, los gestos y la expresión corporal para comunicar con claridad el mensaje de la escena.
Al finalizar cada dramatización, el resto del curso participó en una reflexión colectiva a partir de preguntas como:
¿Qué responsabilidad no cumplió el personaje?
¿Qué consecuencias produjo su acción?
¿Cómo se sintieron las otras personas?
¿Qué habría ocurrido si nadie decía la verdad?
¿Cómo podía corregirse la situación?
Estas preguntas permitieron que los estudiantes no fueran únicamente espectadores, sino también observadores críticos y participantes activos del aprendizaje.
La responsabilidad también significa reconocer los errores
La actividad permitió comprender que la responsabilidad no consiste solamente en cumplir tareas, asistir puntualmente o cuidar los materiales.
También implica reconocer cuando hemos actuado incorrectamente, aceptar las consecuencias de nuestras decisiones y buscar una solución.
Los estudiantes reflexionaron sobre cómo una mentira utilizada para ocultar un error puede afectar la confianza de familiares, docentes, amigos y compañeros. Asimismo, comprendieron que admitir una equivocación no es una señal de debilidad, sino una muestra de honestidad, valentía y madurez.
Una de las principales enseñanzas de la experiencia fue que siempre existe la posibilidad de corregir, siempre que se actúe con sinceridad y disposición para mejorar.
Lengua y Literatura en acción
La dramatización permitió desarrollar diferentes habilidades propias de la asignatura de Lengua y Literatura.
Los estudiantes construyeron diálogos, organizaron secuencias narrativas, interpretaron personajes y expresaron sus ideas frente a un público. También practicaron la escucha respetuosa, la pronunciación, el tono de voz, la coherencia y la expresión corporal.
De esta manera, el aprendizaje del lenguaje salió de las páginas del cuaderno y se convirtió en una experiencia viva, participativa y cercana a la realidad de los estudiantes.
Una enseñanza para la vida
Más que una actividad académica, esta experiencia se convirtió en una oportunidad para que los estudiantes se reconocieran en situaciones cotidianas y pensaran en la manera en que sus decisiones pueden afectar a los demás.
A través de la actuación, comprendieron que la responsabilidad se construye cada día: al cumplir una tarea, cuidar a otros, respetar los acuerdos, decir la verdad y tener el valor de corregir cuando nos equivocamos.
El escenario terminó, pero la enseñanza permanece: todos podemos cometer errores; lo verdaderamente importante es reconocerlos, aprender de ellos y actuar mejor la próxima vez.
Ser responsable también es tener el valor de decir: “Me equivoqué, lo siento y voy a corregirlo”.
Lcdo. Adonis Briones
Docente área Lengua y Literatura
UEMFD


